La intervención en el borde forestal del barrio de Orcasitas favorece la transición entre los espacios urbanos y los espacios naturales, así como la regeneración del espacio y el moviliario público.
El Ayuntamiento de Madrid ha ejecutado las obras de acondicionamiento de las parcelas municipales situadas entre las calles de Segura y Gainza, ubicadas en el ámbito del borde forestal del barrio de Orcasitas, en el distrito de Usera. La intervención, centrada en la adecuación de un espacio de transición entre el entorno urbano consolidado y las áreas de carácter más natural, contribuye a mejorar la relación entre ambos y a generar nuevos ámbitos de uso público. El proyecto del Bosque Metropolitano, en el que están incluidas estas actuaciones, ha contado con la financiación del Foro por Madrid.
La actuación forma parte de las actuaciones que integran la Estrategia del Sur, que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, presentó en marzo y cuyo objetivo es consolidar los nueve distritos del sur y el este de la ciudad como motor de transformación urbana, económica y medioambiental y de generación de oportunidades de vivienda. En este caso, se ha concretado a través de la puesta en valor de los terrenos integrados en el inventario del Patrimonio Municipal del Suelo, con el fin de favorecer su integración en la trama urbana y promover su aprovechamiento por parte de la ciudadanía. La intervención, que ha supuesto una inversión de 3,9 millones de euros, ha permitido la regeneración paisajística del ámbito mediante la plantación de 550 nuevos árboles y 11.011 arbustos.
El área de intervención abarca una superficie aproximada de 47.000 m2, situada en una posición estratégica entre grandes infraestructuras viarias como la M-40 y la A-42. Esta localización convierte el proyecto en un elemento clave de transición entre el tejido urbano consolidado y los espacios naturales periurbanos.
Uno de los aspectos más relevantes de la intervención es la creación de una nueva zona verde que permite dar continuidad a la calle de Gainza, mejorando la conectividad peatonal y favoreciendo la integración del espacio en la trama urbana. Esta actuación responde a una demanda histórica del vecindario y contribuye a eliminar barreras físicas que dificultaban la movilidad y la cohesión territorial. El nuevo corredor verde no solo facilita los desplazamientos a pie, sino que también generará un entorno más amable, seguro y accesible, fomentando el uso cotidiano del espacio público.
El proyecto incorpora un enfoque integral de renaturalización, basado en la aplicación de soluciones que aprovechan los procesos naturales para mejorar el entorno. Se ha ejecutado la plantación de especies arbóreas y arbustivas seleccionadas por su adaptación a las condiciones climáticas de Madrid, priorizando el uso de vegetación autóctona. Esta elección permite reducir las necesidades de mantenimiento, optimizar el consumo de agua y favorecer la biodiversidad.
Por otro lado, se ha actuado sobre los taludes mediante técnicas específicas como la ejecución de muros de gaviones en el entorno del mirador existente, hidrosiembra, la instalación de geomallas y el uso de mantas orgánicas. Estas soluciones contribuyen a estabilizar el terreno, prevenir la erosión y facilitar la implantación de la vegetación. En conjunto, estas medidas han permitido la transformación de un espacio degradado en un entorno naturalizado, capaz de mejorar la calidad del aire.
